Dos años que no es poco tiempo. Eso es lo que ha tardado una ley pensada para proteger al cliente bancario en volver a ponerse encima de la mesa. Ni un golpe de Estado, ni una pandemia: unas elecciones y la desidia parlamentaria de siempre bastaron para enterrarla en 2023.
El pasado 24 de julio, Carlos Cuerpo anunció, con la solemnidad de quien promete algo que ya prometió antes, que en septiembre se retomará la tramitación de la Autoridad Administrativa Independiente de Defensa del Cliente Financiero. Suena a acrónimo imposible de recordar, y lo es. Pero el fondo importa más que las siglas.
Hablando en plata …¿ Qué cambia ? Que reclamar contra tu banco dejará de parecerse a escribirle una carta de amor no correspondida al Defensor del Cliente que, casualidad, cobra la propia entidad. La nueva Autoridad resolverá quejas en noventa días, de forma gratuita, sin necesidad de pisar un juzgado. Fraudes digitales, criptoactivos, cláusulas abusivas, todo cabe ahí dentro.
Detrás de esta enésima reactivación hay más de 600.000 firmas de la plataforma «Soy mayor, pero no idiota». El nombre, con perdón, es mejor eslogan que la mitad de las campañas institucionales que he visto en treinta años de ejercicio.
Lo previsible es casi como una premonción casi coreografiada, AEB, CECA y UNACC ya han mostrado su recelo. Ninguna sorpresa. Cuando el árbitro deja de ser el propio jugador, el jugador protesta. Las asociaciones de mayores y usuarios, en cambio, aplauden sin matices ni letra pequeña.
Mi opinión, con la franqueza que da no cobrar de ningún lobby, es que llevamos años reclamando ante organismos fragmentados (Banco de España, CNMV, Dirección General de Seguros) que funcionan como compartimentos estancos. Un cliente con un producto híbrido, y cada vez hay más, no sabe ni a qué puerta llamar primero. La ventanilla única no es un capricho burocrático de despacho. Es sentido común aplicado, por fin, a la protección del consumidor financiero español. Yo mismo estuve mas de dos meses con los fondos retenidos por N26 casi por capricho de ellos aun espero una compensación por su mala praxis.
Si esta vez la ley llega a buen puerto y con la banca enfrente, no lo doy todavía por hecho, España dejará de ser de los pocos países europeos sin un defensor financiero verdaderamente independiente. Llevamos retraso. Y en derecho del consumo, como en la vida misma, el retraso también tiene coste.
ALEJANDRO KLOCK VARAS
Jurista y mediador civil y mercantil
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